La posibilidad de estudiar una carrera a distancia está cada vez más presente entre la oferta de estudios de las universidades del mundo, ya sea para las de grado como para las de posgrado. No obstante, la credibilidad sobre el aporte profesional y laboral que brinda este estilo de estudio sigue dividida entre quienes lo apoyan y los que no lo hacen. Un dato que deja en evidencia este análisis es el de aquellos encuestados (41%) que dijeron no haber estudiado una carrera a distancia por considerar que en el mercado existe una mala percepción de la modalidad a distancia. De los restantes, se argumentó en iguales proporciones que no lo hacen porque no existe un contacto personal con el docente y porque les faltan recursos económicos (29%, cada consigna). Sólo el 4% lo vinculó a las limitaciones tecnológicas.
Los datos se desprenden de la primera Encuesta de Empleo que realizan en el año Universia (www.universia.net), la red de universidades presente en 23 países de Iberoamérica, y Trabajando.com (www.trabajando.com), una comunidad laboral formada por una amplia red de sitios asociados. En esta ocasión, la temática fue Educación a Distancia.
En el mismo sentido de lo anunciado anteriormente, la mayoría (60%) de los participantes de la Encuesta considera que al momento de buscar trabajo, el empleador no valora por igual una carrera presencial que una a distancia porque para el 37% el vínculo personal alumno-profesor es vital. Pero además, el 27% cree que se da por una supuesta mala calidad académica y el 25% por prejuicios. El 11%, en tanto, considera que el panorama es adverso simplemente por temor a lo desconocido.
En el caso particular de la Argentina, el 22% de los encuestados aprovecha el gran abanico de universidades argentinas que ofrece el servicio de carreras a distancia y cursa una en esta modalidad por considerar (el 44%) que el nivel formativo es el mismo que el de una presencial. No obstante, reconocen que prevalece el paradigma cultural contrario.
En lo que respecta a formación, el 64% considera que el empleador no valora por igual una carrera presencial que una a distancia simplemente por, según la mayoría (36%), prejuicios. Otros, en tanto, lo asocian a una calidad académica supuestamente inferior (22%), por temor a lo desconocido (7%) y porque se estima que el vínculo personal alumno-profesor es vital (35%).